sábado, 3 de noviembre de 2012

“Y así ha confirmado por su propia voluntad la confesión arrancada bajo tortura”




Este artículo trata sobre el libro “Vacas, cerdos, Guerras y brujas” escrito por Marvin Harris.
El libro nos habla sobre los distintos estilos de vida existentes pero, sobre todo, se detiene a hablar de los estilos de vida realmente extraños e inexplicables. Yo he escogido el capítulo “Escobas y Aquelarres”, en el que se habla sobre el insólito fenómeno de la brujería.

Durante la Edad Media, se calcula que, aproximadamente,  500.000 personas murieron en la hoguera acusadas de brujería.
El sistema utilizado por la inquisición era bien sencillo: recibían un chivatazo de alguien que delataba a la (o el) bruja en cuestión, posteriormente la supuesta bruja era arrestada y torturada hasta que admitía que, en efecto, era bruja y  narraba a sus torturadores el nombre de otras brujas mas, para, finalmente, morir en la hoguera.
Por supuesto, podían evitarse el engorroso sufrimiento que supone la tortura y confesar directamente. Entonces, “solamente” eran quemadas, eso sí, con el detalle de las ahorcaban antes de ser devoradas por las llamas.
En el capítulo se narran, además, los tipos de tortura utilizados: que si potros, que si mutilaciones, que si clavos ardiendo…En fin, mejor  no entrar en detalles, prefiero que este resumen sea agradable de leer.
La cuestión es: ¿Existieron realmente las brujas, es decir, esas mujeres de sombreros picudos y verrugas en las ganchudas narices, que volaban en escobas y convertían a la gente en sapo?
Hombre, por supuesto que hoy en día sabemos que es imposible la existencia de tales seres, mas es posible que existiese gente en el pasado que tuviesen la firme creencia de que eran brujas. Pero está claro que debían de ser unos pocos dentro de los 500.000 culpados y ejecutados por brujería.

La Inquisición fue el principal culpable de estas muertes. Este organismo fue creado por la iglesia con el fin de acabar con los herejes, y en un principio, las brujas no eran consideradas tales. Por supuesto, ser bruja no estaba bien visto, y los vecinos se acusaban los unos a los otros (menuda novedad) de ser brujos o de practicar magia negra, pero, en un principio, para la iglesia estos trances no tenían la menor importancia. Entonces ¿Qué cambió para que, de repente, la iglesia se comenzara a interesar en ello? Sencillo; parece ser que aumentó el número de personas, supuestamente, practicantes de brujería y la Inquisición lo vio como una amenaza para la supervivencia de la Fe religiosa. Así comenzó la busca y captura de brujas.

En el capítulo, el autor también nos cuenta una posible explicación a aquello de las escobas y los aquelarres. Al parecer, las “brujas” se untaban un ungüento, compuesto por hierbas alucinógenas variadas, que hacía que la persona untada cayese en un sueño profundo de varias horas, y cuando despertaba del mismo, afirmaba haber viajado a lugares extraños y haber vivido experiencias fantásticas, tales como bailes frenéticos o experiencias sexuales con personas que les atraían, además de la extraña pero magnífica sensación de haber estado volando.
Y entonces ¿Para qué la escoba? La explicación que le dan es simple: nuestras supuestas brujas las utilizaban para llegar a ciertas zonas vaginales y para, al colocarse la escoba entre las piernas, tener la sensación de estar cabalgando.
Así pues, cuando arrestaban a una “verdadera” bruja y le pedían que delatase a otra bruja, lo más probable es que esta nombrase a las personas que vio en sus alucinaciones. Por tanto, llegamos a la conclusión de que, muchas de las 500.000 personas que murieron acusadas de brujería, murieron por el simple hecho de aparecer en las alucinaciones de otra persona.

Personalmente, escogí este capítulo porque me interesó bastante el título, y el contenido me ha gustado mucho más. Me ha parecido muy curioso el modo de pensar que tenían durante la Edad Media, aunque preferiría que se hubiesen saltado la parte de las torturas, que eran bastante desagradables. Pero, en general, me ha gustado bastante.

1 comentario:

  1. Increíble,me ha dejado sin palabras.
    Era consciente de las atrocidades cometidas por la Inquisición años atrás,pero no de los métodos y acusaciones.
    Algo que ha llamado mi atención,es la "grata" amabilidad de las personas con los vecinos al vaticinar los rumores.
    Es extremadamente curiosa la crueldad de estos,sin entender ellos que cualquiera podría devolverle la "jugada".Aunque esta crueldad sería resultado de un mundo lleno de incertidumbre y desdicha, añadiéndole el miedo, el miedo al castigo y a ser acusados.¿Entonces sería este comportamiento "justificado"? Lo dudo mucho,mas ¿no sería dicha maldad fruto de una lucha por sobrevivir?
    Esta idea realmente me asusta muchísimo.
    Algo que me ha despertado la curiosidad,es el uso de las escobas ¿Quién nos hubiera dicho esto al contarnos cuentos de hadas? !Que espanto¡
    A medida que crecemos,somos más conscientes de lo asombrosa que es la realidad...
    ¡Me quedo con la ficción,indudablemente!

    En general,me ha gustado mucho el articulo,te deja con ganas de leer el capitulo y descubrir un poco más.Gracias Carla (:

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